La Codorniz, Coturnix coturnix, es un ave del orden de las gallináceas y de la familia de los Phasianidae (faisanes), llega a medir unos 16 a 20 centímetros, tiene alas largas y puntiagudas, las cuales usan para migrar de un lugar a otro, lo que las hace unas aves nomadas en su totalidad. Su plumaje es, casi siempre, pardo con franjas ocraceas (la única diferencia entre los dos sexos es que los machos tienen en la garganta un “ancla” de color negro sobre fondo claro y las hembras no poseen el ancla) esto hace que esta ave sea casi imperceptible durante todo el tiempo, pues sus colores se confunden con el suelo, los machos tienen un canto trisilábico parecido a un “pal-pa-la” y las hembras una especie de pitido.

 

Esta especie se encuentra dispersa alrededor del mundo, pues son muy adaptables, la mayoría de estas aves suelen recorrer cientos de kilómetros en poco tiempo, su vuelo es rápido y al anidar suelen poner de 6 a 18 huevos que tardan en romperse unos 16 ó 18 días, las crías permanecen con la madre entre 11 y 19 días. La Codorniz se alimenta de insectos, granos y frutos, por lo que en muchas ocasiones se le encuentra dentro de los cultivos de granjeros.

 

La carne de este emplumado es muy apreciada, por lo que se cazan indiscriminadamente. Los cazadores suelen ir acompañados de un perro y a veces usan redes y reclamos (imitaciones de “pitidos” de hembras), pues es muy difícil hallarlos. Cuando a estos animales se les llega a perseguir muy de cerca, y al encontrarse desesperados, es común de estas aves esconder la cabeza bajo su ala, con lo cual creen estar escondidas de su enemigo.

 

Por su caza desmesurada esta especie se encuentra en peligro de extinción en algunos lugares como México, sin embargo, en otras partes del mundo se ha percibido una disminución de su población, achacable a los cambios de uso del suelo y cultivos agrícolas. Otro problema es la suelta de ejemplares criados en cautividad de la especie Coturnix coturnix japonica que pueden llegar a hibridarse con la especie silvestre.